1. NECESIDAD DE REPENSAR EL PERU:
Estas reflexiones se sustentan en la pespectiva rousseauneana, las mismas que continuarán en otros trabajos reflexivos.
-Aprender a aprender
Según el genio de Rousseau, en su extraordinaria obra educacional, “Emilio”, la educación gravita en el educando y no en el docente; colocando de esta manera en el centro de la pedagogía, la atención preferente al educando: Conocer en profundidad sus necesidades y sus aspiraciones, convirtiéndose el docente en guía, enseñando aprender a aprender. Junto a “Emilio”, Rousseau escribió sus “Cartas Morales”, evidenciando que una enseñanza exclusivamente cognoscitiva, racionalista, en desmedro de las afectivas; es decir llenar de conocimientos el “disco duro” sin afianzar las actitudes, el comportamiento, la moral, no produce seres cabales y virtuosos. Así, pues, Rousseau fue precursor de la calidad y excelencia en la educación. Sin el despliegue de esta educación de calidad, imposible diseñar y gestionar una sociedad de calidad y excelencia. Para este genio multifacético: filósofo, político, cristiano, literato, músico, educador y botánico, la naturaleza natural del hombre siendo buena, debe ser siempre mejorada, transformada: “Todo es bueno cuando deja las manos del Creador de Todo, todo degenera en las manos del hombre”. A partir de eso desarrolla su visión: El problema central de la educación es la contradicción entre el hombre natural -egoísta- y la necesidad social por altruismo o, por lo menos, el reconocimiento y aceptación de los derechos de otros.
Aprender a aprender, en todas las instancias institucionales: desde el hogar, la escuela, la universidad, como igualmente en el trabajo y en toda circunstancia de la vida, significa dotar y dotarse de instrumentos de análisis, de investigación actualizados. A la luz de los nuevos desarrollos del pensamiento sistémico y la física cuántica, se concibe la materia como energía en constante movimiento, flujos y reflujos, interdependencia y relaciones de opuestos y complementarios, etc. Así, pues, los pueblos están en constante movimiento, mimetizándose, mezclándose y diferenciándose al mismo tiempo, lo cual exige una correcta interpretación interdisciplinaria. El pensamiento sistémico y cuántico privilegia la cooperación, las relaciones de opuestos y complementarios, recusa por ello el racionalismo estrecho y fragmentario e incorpora el sentido intuitivo e integracionista. Los seres humanos somos integrales: cuerpo, mente y espíritu. Líderes del pensamiento y visionarios como Rousseau patentizan esta verdad. En resumen, la vida y obra del genio se sintetiza en la búsqueda de la sabiduría más que la fuerza para la convivencia humana, el amor al prójimo, la felicidad. De lo contrario, ¿cómo explicarnos el porqué los genios no atesoran riquezas, se desapegan de lo sensual y material, dan todo de sí?. Veamos como lo reflexiona el sabio en su segunda Carta Moral: El objeto de la vida humana es la felicidad, ¿pero quién de nosotros sabe cómo se consigue?. Sin principio ni fin ciertos, vagamos de deseo en deseo y los que acabamos de satisfacer nos dejan tan lejos de la felicidad como antes de obtener nada. No hallamos una regla invariable, ni en la razón que carece de apoyo, de asidero y de consistencia, ni en las pasiones que se suceden y se destruyen mutuamente sin descanso; todo cuanto tenemos nos sirve sino para mostrar lo que nos falta”.
-Naturaleza del hombre civil.
En el proceso de constitución del ser natural en ser civil; o en otras palabras, pasar del gregarismo natural al de asociación civil, el devenir humano fue perdiendo su humanidad en la medida que se separaba de su Creador y se autoproclamaba como “dueño” de la creación, principio y fin del universo. Impulsado por el gregarismo intuitivo, potenció sus pensamientos para dotarse de una asociación racional cada vez más exclusiva y excluyente. De suerte que la razón fue imponiéndose sobre la intuición, hasta romper el equilibrio necesario entre estas dos facultades. La intuición como la fe reside en el corazón y está más cerca del Supremo, mientras la razón desde el cerebro pretende ignorarlo y se aleja. Por eso Rousseau dice: “El proceso de la sociedad mata la humanidad en los corazones(..), debido “al daño que ha causado, en primer lugar, el paso de la naturaleza a la cultura dado por nuestra especie debido a la debilitación de nuestra fuerza; en segundo lugar, la civilización engendrada por la desigualdad y la opresión recíprocas, y en tercer lugar, la supuesta moralización producida por una educación antinatural y una deformación del modo de pensar.. ¿hasta qué punto el conocimiento nos ha hecho más libres?, ¿Qué bondades entraña esta emancipación mediante el uso de la inteligencia? (“Cartas morales”).
-Democracia, Estado de derecho y República
La Revolución Francesa que cesó el absolutismo y dio paso a los principios de libertad, igualdad y fraternidad, tuvo, ¡qué duda cabe!, en J.J. Rousseau a uno de sus macizos pilares. Según Rousseau, la democracia es una de las varias formas de gobierno surgida del “Estado de Derecho”. La democracia no se identifica con Estado, por tanto, no hay que confundir Gobierno que es la administración, con el Estado de Derecho sostenido en un contrato social, que es el conjunto de leyes articuladas para armonizar la sociedad. El Estado de Derecho surgido del contrato social es producto de la voluntad general de los pueblos que es la ley. Una República sí se identifica con el Estado de derecho. De aquí que Rousseau afirma que toda República es el Estado de derecho regido por leyes, bajo cualquier forma de gobierno. Infiérese que los gobernantes y magistrados son sólo funcionarios del Soberano.
Ahora bien, el eje del CONTRATO SOCIAL se resume en la siguiente introducción: “Quiero averiguar si puede haber en el orden civil alguna regla de administración (Gobierno-ndr) legítima y segura tomando a los hombres tal como son y las leyes tales como pueden ser. Procuraré unir siempre, en esta indagación, lo que la ley permite con lo que el interés prescribe, a fin de que la justicia y la utilidad no se encuentren divorciadas” (..) Más adelante dice; El hombre ha nacido libre, y sin embargo, vive en todas partes entre cadenas. El mismo que se considera amo, no deja por eso de ser menos esclavo que los demás. ¿Cómo se ha operado esta transformación? Lo ignoro. ¿Qué puede imprimirle el sello de legitimidad? Creo poder resolver esta cuestión. Si no atendiese más que a la fuerza y a los efectos que de ella se derivan, diría: «En tanto que un pueblo está obligado a obedecer y obedece, hace bien; tan pronto como puede sacudir el yugo, y lo sacude, obra mejor aún, pues recobrando su libertad con el mismo derecho con que le fue arrebatada, prueba que fue creado para disfrutar de ella".
-El pueblo es el Soberano:
El pueblo constituido civilmente en cuerpo socio-político; es decir, en Estado de Derecho merced a un “contrato social”, la Constitución Política, ejerce siempre la voluntad general, nunca específica. Lo general es como la mano divina que nos da el sol, el aire, el agua para toda la creación, no sólo para los cristianos. De aquí que en lo tocante a la voluntad general del Soberano, Rousseau afirma: “.cuando todo el pueblo estatuye sobre sí mismo, no se considera más que a sí propio y se forma una relación la del objeto entero desde distintos puntos de vista, sin ninguna división. La materia sobre la cual se estatuye es general como la voluntad que estatuye. A este acto le llamo ley. Cuando digo que el objeto de las leyes es siempre general, entiendo que aquéllas consideran los ciudadanos en cuerpo y las acciones en abstracto; jamás el hombre como a individuo ni la acción en particular. Así, puede la ley crear privilegios, pero no otorgarlos a determinada persona; puede clasificar también a los ciudadanos y aun asignar las cualidades que dan derecho a las distintas categorías, pero no puede nombrar los que deben ser admitidos en tal o cual”. Consecuentemente, toda República en tanto Estado regido por leyes, responde naturalmente a la voluntad general del pueblo. Así, pues, el pueblo es el verdadero soberano, sólo él puede debatir y aprobar la ley de leyes, la Constitución Política; y proveerse en consecuencia del tipo de gobierno o administración que más convenga a su soberanía. Ahora bien, la voluntad general es indestructible, tal como afirma Rousseau: “En tanto que varios hombres reunidos se consideran como un solo cuerpo, no tienen más que una sola voluntad relativa a la común conservación y al bien general. Entonces todos los resortes del Estado son vigorosos y sencillos, sus máximas claras y luminosas, no existe confusión de interés, ni contradicción; el bien común se muestra por todos partes con evidencia, sin exigir más que buen sentido para ser conocido. La paz, la unión, la igualdad, son enemigas de las sutilezas políticas. Los hombres rectos y sencillos son difíciles de engañar, a causa de su misma sencillez. Las añagazas ni las refinadas habilidades logran seducirles. Cuando se ve cómo en los pueblos más dichosos del mundo un montón de campesinos arreglaba bajo una encina los negocios del Estado, conduciéndose siempre sabiamente, ¿puede uno dejar de despreciar los refinamientos de otras naciones que se vuelven ilustres y miserables con tanto arte y tanto misterio? Un Estado así gobernado necesita pocas leyes, y cuando se hace necesaria la promulgación de otras nuevas, tal necesidad es universalmente reconocida (..) .La causa por la cual los razonadores se engañan, consiste en que no han visto más que Estados mal constituidos desde su origen, y por lo tanto se sorprenden de la posibilidad de mantener en ellos semejante política”.
¡Admirable defensa de la voluntad general de los pueblos!
2. NECESIDAD DE UNA CONSTITUYENTE SOBERANA Y REPÚBLICA AUTÉNTICA:
Esta es la tragedia:
El Perú es un cuerpo social (Estado) que está enfermo, y cada vez más grave. Las recetas de los “médicos” o administradores que han desfilado hasta hoy son solamente paliativos, y lo que es peor, agudizan la enfermedad (leáse: corrupción y pobreza). El diagnóstico está distorsionado porque no se analiza con una visión integral el presente de nuestro país, “preñado” de pasado y futuro pre y post-hispano. Objetivamente se desprecian nuestras raíces, convirtiéndonos en prevaricadores “vaciados de contenido histórico”, generación de usufructuadores que nada crea, nada innova, sólo consume. Resulta doloroso admitir que hemos caído en aquella “cultura del mal menor”, es decir, la nefasta costumbre de “votar por el mal menor” cada cuatro y cinco años. Atrapados en esa praxis segmentada y del corto plazo, especie de “túnel sin salida”, sufrimos las frustraciones una y otra vez, porque hemos perdido la capacidad de discernimiento, de pensar, de darnos el tiempo necesario para investigar con una visión global, sistémica; atrapados en la “tiranía del presente”, actuamos tras los efectos, no de las causas. Nos gusta el facilismo, que otros “piensen” por nosotros.
Necesitamos, pues, investigar sin anteojeras los orígenes, usos y costumbres de nuestros pueblos indígenas, amazónicos y costeños, sistematizarlos y expresarlos en la instancia suprema de la República auténtica: La Asamblea Constituyente Soberana. Hacia ella debemos verter los diversos esfuerzos, actuales y pasados, de insignes pensadores peruanos y foráneos.
-Continuidad histórica
Nuestro país constituye una continuidad histórica que hunde sus raíces pre-hispanas y apenas sintetizándose, en el multinacional Imperio del Tawantinsuyo. Continuidad no significa repetición. Significa renovación, creación y recreación. La invasión hispánica distorsionó el proceso de continuidad, combatiéndola ferozmente para destruir de cuajo el modelo de producción solidaria y gestión eficaz. La independencia no sólo no rescató las tradiciones proactivas de aquel proceso, sino que las ahondó y complejizó con el caudillismo, la molicie y el arribismo de los criollos. Salvo una excepción solitaria: La del Libertador José de San Martín, quien planteó una fórmula algebraica de contrato social: Establecer un reinado con un descendiente inca; es decir: Una monarquía constitucional. Esa importante comprensión histórica se correspondía con la del filósofo Rousseau: “Así como, antes de levantar un edificio, el arquitecto observa y sondea el suelo para ver si puede sostener el peso, así el sabio institutor no principia por redactar leyes buenas en sí mismas, sin antes examinar si el pueblo al cual las destina está en condiciones de soportarlas. Por esta razón Platón rehusó dar leyes a los arcadios y cireneos, sabiendo que estos dos pueblos eran ricos y que no podrían sufrir la igualdad, y por idéntico motivo se vieron en Creta buenas leyes y malos hombres, porque Minos no había disciplinado sino un pueblo lleno de vicios”(..) La mayor parte de los pueblos, así como los hombres, sólo son dóciles en su juventud; en la vejez hácense incorregibles. Las costumbres una vez adquiridas y arraigados los prejuicios, es empresa peligrosa e inútil querer reformarlos. El pueblo, a semejanza de esos enfermos estúpidos y cobardes que tiemblan a la presencia del médico, no puede soportar que se toquen siquiera sus males para destruirlos. No quiere esto decir que, como con ciertas enfermedades que trastornan el cerebro de los hombres borrándoles el recuerdo del pasado, no haya a veces en la vida de los Estados épocas violentas en que las revoluciones desarrollan en los pueblos lo que ciertas crisis en los individuos, en que el horror del pasado es reemplazado por el olvido y en que el Estado abrasado por guerras civiles renace, por decirlo así, de sus cenizas y recupera el vigor de la juventud al salir de los brazos de la muerte.(..)”. Admirable lección de dialéctica y pedagogía!
Así, pues, conocer, examinar profundamente, el proceso del pueblo peruano resulta decisivo. Aquí es donde se necesita el concurso de todos los verdaderos pensadores.
-Naturaleza de país plural, multicultural
En efecto, somos un “país de todas las sangres”, multicultural, constituido por etnias y nacionalidades andinas y amazónicas, costeñas (criollos y mestizos, etc.). La independencia gestada por el pueblo fue capturada por la acción de los criollos, quienes merced a su miopía y racismo absurdo, actuaron como “corregidores” frente al pueblo y como “yanaconas” ante los poderosos nacionales y extranjeros, excluyendo impíamente de la gesta a aquellos sectores originarios de la peruanidad que dieron su vida, con lo cual vaciaron de su contenido la República auténtica; es decir, distorsionaron la voluntad general de los pueblos al darse una Constitución “a la medida” de ellos, la misma que una y otra vez fue disuelta y reconstruída siempre conforme “a la medida”, describiendo un tortuoso y cruento “círculo vicioso”. Por ello, desde su nacimiento, la independencia criolla, traicionó la esencia misma del estado de derecho, la voluntad general de los pueblos. Lo que surgió de la independencia no fue sino una Republiqueta, un remedo, puesta al servicio de la plutocracia. No existió ni existe aún una verdadera fundación del Estado de derecho en el Perú. Como bien analizó VAB, se siguió la línea de Pizarro: el pillaje, el saqueo del oro. Se trata entonces de fundar la República peruana mediante una Constitución Soberana que sea la expresión genuina del Soberano, es decir que responda a la voluntad general de los pueblos. Conforme señala Rousseau: . "Todo gobierno legítimo es republicano. No entiendo solamente por esta palabra una aristocracia o una democracia, sino en general todo gobierno dirigido por la voluntad general, que es la ley. Para ser legítimo un gobierno, no es preciso que se confunda con el soberano, sino que sea su ministro. De esta manera, la misma monarquía es república”. ¡Qué admirable comprensión sistémica y al mismo tiempo, flexibilidad de pensamiento!
Así, en el largo camino por encontrar la armonía social, la convivencia humana entre peruanos, incluso entre vecinos que bebemos de la misma fuente pre-hispana, registramos experiencias comunes de serios intentos cruentos por encontrar y establecer la verdadera República. Intentos frustrados puesto que carecían de una clase dirigente, visionaria y capaz de aprehender la esencia misma del Estado de Derecho: La voluntad general de los pueblos.
Recordemos sucesos históricos paradigmáticos no tan lejanos en nuestro país: El gobierno militar de Juan Velasco fue producto de un golpe de estado, pero en la medida que intentó y se propuso ser ministro del Soberano, fue legítimo. Mas la ignorancia de unos y el temor de los otros defensores de la republiqueta, fue combatido ferozmente por “tirios y troyanos”. Igual como surgió, acabó ”sin pena ni gloria”. Este intento legítimo en el evidente “Estado de fuerza” que caracteriza al Perú, sucumbió por otro golpe de estado, esta vez sí ilegítimo, porque no fue ni menos intento ser ministro del Soberano, sino de la voraz plutocracia. Para mantener el estatu-quo de éstos, el gobierno militar de Morales Bermúdez, convocó “a la medida” de sus mandantes una Asamblea Constituyente de espaldas a las necesidades del Soberano. No obstante, hubieron extraordinarias movilizaciones por acabar con tal farsa anti-voluntad general. El “estado de fuerza”, remedo de ”estado de derecho”, fue restablecido: El gobierno de la plutocracia resultado de tal Constituyente castrada no gobernó según la voluntad general, deviniendo por tanto en ilegítimo Los sucesivos gobiernos hasta hoy tienen el mismo sello de ilegitimidad. Por lo cual, los ciudadanos tenemos el derecho de apelar al soberano conforme lo señala Rousseau: “la fuerza no hace el derecho”, por tanto “no se está obligado a obedecer sino a los poderes legítimos”, surgidos del fundamento del contrato social: la voluntad general.
Es la hora de los verdaderos depositarios de la voluntad general
Los viejos partidos sufren de esclerosis endémica, y los emergentes movimientos independientes sufren de obesidad dúctil, maleable. En la víspera, tanto los unos como los otros, sólo se limitan demagógicamente a prometer la “solución” de necesidades de corto plazo, y a penas un “saludo a la bandera” de la visión de futuro. Demagógicamente usan el “juego de la maquinaria electoral”, despertando ilusiones de cambio en las mayorías sinceras pero ingénuas. Falto de conciencia cívica, el pueblo fija sus esperanzas en los caudillos llamados modernamente “outsiders”, quienes les ofrecen salvarlos de la crisis. Todo lo contrario, ahondan la crisis actuando cual “bomberos” para salvar la “republiqueta”, sumida en la más oprobiosa corrupción. Sigamos con nuestro genial Rousseau: “En fin; cuando el Estado, próximo a su ruina, sólo subsiste por una forma ilusoria y vana, y el lazo social se ha roto en todos los corazones; cuando el vil interés se reviste descaradamente con el manto sagrado del bien público, entonces la voluntad general enmudece, todos, guiados por móviles secretos, opinan como ciudadanos de un Estado que jamás hubiese existido, permitiendo que pasen subrepticiamente bajo el nombre de leyes, decretos inicuos que tienen únicamente como objeto un interés particular. ¿Síguese de allí que la voluntad general se haya destruido o corrompido? En manera alguna: permanece constante, inalterable y pura, pero está subordinada a otras voluntades más poderosas que ella. Separando cada cual su interés del interés común, comprende que no puede hacerlo del todo, empero la porción de mal público que le corresponde, parécele poca cosa comparada con el bien exclusivo de que pretende hacerse dueño. Hasta cuando vende por dinero su voto, no extingue en sí la voluntad general, la elude. La falta que comete consiste en cambiar los términos de la proposición y contestar lo que no se le pregunta; de suerte que en vez de decir por medio del sufragio "Es ventajoso para el Estado", dice: "Conviene a tal hombre o a tal partido..”
Fresco mensaje de rebeldía!
El Perú necesita con urgencia, so riesgo de suicidarse, TRANSITAR el camino del verdadero estado de derecho, castrado desde la independencia de los criollos, cesar la “república de las frustraciones” y darse congruentemente una Constituyente Soberana que funde la República auténtica, según “la voluntad general de los pueblos y la justicia de su causa que Dios defiende”: Grito libertario y lamentablemente solitario de José de San Martín, que sin embargo, reencontrándose en una nueva dimensión con el grito libertario de Tinta, ahora es la gran oportunidad histórica de encontrar su verdadero eco: las mayorías nacionales, olvidadas y oprimidas, cristianos y no cristianos. Etnias y nacionalidades indígenas, amazónicas, costeñas, herederas del pasado pre e Inca. Aquellas que viajan en combis, hacinados en las empresas, en las ciudades y en el campo. También de los emprendedores de “a puro pulmón” asfixiados por las coimas, la Sunat y el contubernio gubernamental con los grandes capitalistas. Es la hora también de los profesionales, intelectuales, estudiantes universitarios, artistas comprometidos con la herencia milenaria y proactiva, con la causa de los pobres y del planeta Tierra. En síntesis: Es la hora de los trabajadores, mujeres y hombres, adultos y jóvenes.
3. NECESIDAD DEL MODELO DE PRODUCCIÓN SOLIDARIO: SUSTENTO REAL DE LA REPUBLICA AUTENTICA
Libertad e igualdad:
La libertad individual es sacrificada en favor de la sociedad, en aras de la justicia y la utilidad; la voluntad individual en favor de la voluntad general. Esta voluntad es recta cuando es cultivada, libre en sus opiniones, de suerte que no pueda ser manipulada y cumpla con el cometido que señaló el poeta griego Hesíodo: “La voz del pueblo es la voz de Dios” (vox populi, vox Dei). En el mismo sentido se pronuncia Rousseau: “La voluntad general es siempre recta y tiende siempre a la utilidad pública(..) Siempre quiere uno su bien, pero no se lo ve siempre bien; nunca se corrompe al pueblo, pero se le engaña a menudo, y entonces es cuando parece querer lo que es malo”(..) “Bajo los malos gobiernos, la igualdad no es más que aparente e ilusoria: sólo sirve para mantener al pobre en su miseria y al rico en su usurpación. En realidad, las leyes son siempre útiles a los que poseen y perjudiciales a los que no tienen nada. De esto se sigue que el estado social no es ventajoso a los hombres sino en tanto que todos ellos poseen algo y ninguno demasiado"
Así, pues, el genio de Rousseau sostiene: "Encontrar una forma de asociación que defienda y proteja con la fuerza común la persona y los bienes de cada asociado, y por la cual cada uno, uniéndose a todos, no obedezca sino a sí mismo y permanezca tan libre como antes. Tal es el problema fundamental cuya solución da el Contrato social” (..). Más adelante prosigue;
“Puede suceder también que los hombres comiencen a unirse antes de poseer nada, y que apoderándose enseguida de un terreno suficiente para todos, disfruten de él en común o lo repartan entre sí, ya por partes iguales, ya de acuerdo con las proporciones establecidas por el soberano. De cualquier manera que se efectúe esta adquisición, el derecho que tiene cada particular sobre sus bienes, queda siempre subordinado al derecho de la comunidad sobre todos, sin lo cual no habría ni solidez en el vínculo social, ni fuerza real en el ejercicio de la soberanía. Terminaré este capítulo y este libro con una advertencia que debe servir de base a todo el sistema social, y es la de que, en vez de destruir la igualdad natural, el pacto fundamental sustituye por el contrario una igualdad moral y legítima, a la desigualdad física que la naturaleza había establecido entre los hombres, las cuales, pudiendo ser desiguales en fuerza o en talento vienen a ser todas iguales por convención y derecho(..) Si queréis dar consistencia a un Estado, aproximad todo lo posible los términos, no consintáis ni opulentos ni mendigos. Estos dos estados naturalmente inseparables, son igualmente funestos para el bien común: Del uno brotan los factores de la tiranía, del otro surgen los tiranos. Entre ellos se hace siempre el tráfico de la libertad pública: Unos la compran, otros la venden”.
-La propiedad solidaria
Nuestro pasado pre-hispano es paradigma de propiedad solidaria, producción y gestión, cuya sistematización apenas se “incubaba” en el Incanato y fue truncada brutalmente, sin solución de continuidad. Sigamos con Rousseau en este respecto: “Cada miembro de la comunidad se da a ella en el momento que se constituye, tal cual se encuentra en dicho instante, con todas sus fuerzas, de las cuales forman parte sus bienes”(..) Puesto que no hay hombre que tenga autoridad natural sobre su semejante, y puesto que la fuerza no produce derecho alguno, quedan solamente las convenciones (leyes y costumbres-ndr) como base de toda autoridad legítima entre los hombres”.
Tal como venimos fundamentando, el auténtico despliegue del reinado del Soberano, sólo puede realizarse en un modelo productivo solidario que garantice igualdad, libertad y paz. Un tal modelo solidario es el mejor terreno fértil para que fructifique la República auténtica, terreno que produce bienes y servicios, y que no se debe identificar obtusamente con República, por cuanto, éste tiene como objetivo central normar las relaciones jurídica-políticas del Soberano, dotándose de una administración (gobierno) capaz de dirigir la cosa pública. Cuando esta gestión o administración es de calidad e inmersa en la cultura de la cooperación productiva, entonces la gestión gubernamental produce desarrollo sostenible, puesto que justamente norma para que los recursos económico-financieros estén al servicio del trabajo creativo. Así, en una verdadera República o “Estado de derecho”, obrando sobre el sustento de la economía solidaria, los gobernantes y magistrados serán elegidos y seleccionados entre los ciudadanos comprobadamente probos, moralmente macizos; capaces de garantizar una administración ágil y transparente, de puertas abiertas al ciudadano; que sepan creativamente aproximar el Estado al Soberano, estrechar sus vínculos, retroalimentándose mutuamente. Al mismo tiempo un gobierno así establecido, sabrá mantener relaciones exteriores sanas y de respeto con las demás naciones. En este sentido y visionario Rousseau afirma: “En igualdad de circunstancias, todo gobierno bajo el cual sin apelar a medios extraños, ni a naturalizaciones, ni colonias, se pueblen y multipliquen los ciudadanos en mayor cantidad, es infaliblemente el mejor de todos”.
Crecer, desarrollarse sin avasallar a otros países. Respeto a la libre autodeterminación de las naciones, he ahí la visión del genio de las luces del siglo XVIII. .
La propiedad en común no excluye la propiedad personal necesaria, tal como lo afirma Rousseau: “Todo hombre tiene naturalmente derecho a lo que le es necesario; pero el acto positivo que le hace propietario de algún bien le excluye de todo lo que queda. He aquí porque el derecho del primer ocupante, que tan débil es en el Estado de naturaleza, llega a ser respetable a todo hombre civil. Se respeta en este derecho menos lo que es de otro que lo que es de uno”
El trabajo cooperativo, signo de propiedad
La base de la productividad y riqueza de una sociedad lo constituye el Trabajo individual y colectivo. En la sociedad solidaria se privilegia la cooperación, por tanto, el trabajo cooperativo. De aquí que Rousseau afirma: “En general, para autorizar el derecho de primer ocupante sobre un terreno cualquiera, son necesarias las condiciones siguientes: la primera, que el terreno no esté ocupado por otro; la segunda, que no se ocupe más que la parte necesaria para subsistir; la tercera, que se tome posesión de él, no mediante vana ceremonia, sino por el trabajo y la cultura, únicos signos de propiedad que, a defecto de títulos jurídicos, debe ser respetado por los demás”.
José Carlos Mondragón
Octubre-Noviembre, 2010
Acotación importante:
La universalidad del pensamiento rousseauneano, quedó evidenciado en la exploración de las relaciones jurídico-politicos, educacionales y morales. Así, junto a su monumental obra socio-político, el Contrato Social, escribió su extraordinaria obra educacional, “Emilio”, colocando en el centro de la pedagogía, la atención preferente al educando: Conocer en profundidad sus necesidades y aspiraciones. Igualmente escribió sus “Cartas Morales”; con éstas y Emilio, Rousseau fue así precursor de la calidad y excelencia en la educación. Sin el despliegue de esta educación de calidad, imposible diseñar y gestionar una sociedad de calidad y excelencia. Para este genial filósofo, político, cristiano, literato, músico y botánico, la naturaleza natural del hombre debe ser transformada: “Todo es bueno cuando deja las manos del Creador de Todo, todo degenera en las manos del hombre”. A partir de eso desarrolla su visión: el problema central de la educación es la contradicción entre el hombre natural -egoísta- y la necesidad social por altruismo o, por lo menos, el reconocimiento y aceptación de los derechos de otros (Wikipedia). En la “era de las luces” Rousseau comparte sus investigaciones con los más destacados hombres de dicha era: En Lyon (Francia) conoce al abad de Condillac (Etienne Bonnot de C.), filósofo seguidor de Locke, con el abad de Mably (Gabriel Bonnot de M.) uno de los precursores del socialismo. Al visitar parís hizo amistad con el futuro enciclopedista y filósofo, Dennis Diderot (1713-1784).
22.11.10
29.7.10
¿CUÁNDO SE JODIÓ EL PERÚ?
Esta es la interrogante existencial de cada peruano consciente, aquel que investiga, que busca respuestas y alternativas. Es una interrogante existencial como aquellas de ¿Quién soy?, ¿Para qué estoy aquí? ¿De dónde vengo y adónde voy?
Intentemos, pues, explorar la respuesta desde una perspectiva amplia, dado que esta visión nos permite no perdernos en el bosque por mirar sólo los árboles. Una perspectiva o visión global, sistémica, como enseñaba Basadre: comprender el presente en tanto “preñado” de pasado y de futuro.
Una visión de esta naturaleza nos insta a sacudirnos de terminologías rebuscadas como aquella de “Planeamiento Estratégico”. En términos castizos esto significa “Prevenir antes que Lamentar”
En verdad, como dijo el sabio Salomón: nada nuevo hay bajo el sol. Así, pues, hace dos mil años ya Jesús el Cristo nos aleccionó cómo planificar.
Y bien, se trata de verificar si en nuestra existencia como país, alguna vez se aplicó el “planeamiento estratégico”. Para ello, trataré de sintetizar lo mejor posible, el contenido de un texto mío que próximamente editaré: “APRENDER DEL PASADO”
Perú es un sistema orgánico de continuidad histórica. Sus raíces se hunden en el milenario incásico y su “punta de lanza” el Tawantinsuyo. Podemos, entonces, dividir didácticamente nuestra Historia en dos grandes etapas: 1) PRE-HISPANA y 2) POST-HISPANA
La primera es la más longeva y rica en tradiciones; la segunda, relativamente joven y tormentosa.
La post-hispana (colonial y republicana) buscó afanosamente desaparecer todo vestigio de la pre-hispana (inca y pre-inca). El colonialismo hispano lo hizo con la pólvora de arcabuces y el halo del crucifijo. Tal comportamiento irracional español se puede explicar en tanto que en su pasado fueron marcados por el dominio árabe durante ocho siglos aproximadamente. El término Hispania lo pusieron precisamente los árabes y significa “lugar de conejos”.
Mientras que el republicanismo criollo y alienado lo hizo con las armas de la modernidad: Racismo, condenación de etnias y lenguas nativas…. SIN, CIA, etc.
Mientras que el republicanismo criollo y alienado lo hizo con las armas de la modernidad: Racismo, condenación de etnias y lenguas nativas…. SIN, CIA, etc.
EL INCARIO: NUESTRA CULTURA FUENTE.- Los incas, en menos de un siglo, organizaron y gestionaron la civilización Tawantinsuyana que fuera trunca y anulada su perspectiva, su visión. Los gobernantes incásicos concebían el universo como un todo orgánico, como un sistema vivo que tenía un principio y un final, por lo tanto necesitado de cuidado y respeto. Esta sapiencia asimilaba de forma creativa todas las experiencias y conocimientos de las civilizaciones precedentes como las que van de Chavín a Chimú….; siendo la primera la más longeva y el primer Estado en Sudamérica. Chavín de Huantar tuvo una existencia de diez siglos (1500-500 AC) y su florecimiento fue comparable al logrado por el Estado egipcio en el viejo mundo. El saber, más que la fuerza, impuso su impronta en el incario.
LA GESTION GUBERNAMENTAL INCA: Lo podemos sintetizar en una frase: “Prevenir antes que Lamentar”. Congruentes con su concepción, los gobernantes incásicos desplegaron una praxis planificadora y administrativa inherentes a la regulación y gobierno social de su imperio. Mas aquellas herramientas de gestión nunca fueron aplicadas de forma lineal y secante, sino flexible y abierta al cambio. Las autoridades incásicas, por tanto, nunca desecharon el planeamiento como sí lo hacen los contemporáneos mediante un mal llamado “pragmatismo”, cuyos efectos están preñados de frustraciones, corruptelas…, es decir “lamentar por no prevenir”.
Prevenir es anticipar e innovar, por ello demanda fe en el futuro. De aquí que esta actitud planeadora denota la presencia de generaciones pro-activas, de líderes audaces y capaces del diseño de largo plazo para gestionar sociedades avanzadas como lo fuera el glorioso Tawantinsuyo.
La pérdida de liderazgo determina la defección de “lamentar por no prevenir” que, a su vez, denota generaciones retroactivas, vaciadas de su historia, viven del corto plazo, del aporte del pasado. No crean, sólo usufructúan.
El sistema socio-político del incario fue capaz de desplegar neuronas, músculos, sentimientos y mística con el fin de gestionar sabiamente un sistema original, sui-generis, que podríamos llamar solidario y cooperativo: un modelo de producción comunitario y socialmente jerarquizado. En un tal sistema, resulta fácil inferir la ausencia de intolerables “abismos sociales” y de aquella moderna “libertad para morirse de hambre”. Sistema incario que incluso en los períodos dramáticos ocasionados por trastornos naturales climáticos, garantizaba la alimentación general gracias a la red de colcas construidas estratégicamente, conteniendo reservas en alimentos y semillas hasta por más de una década. Resulta admirable su fortaleza tecnológica.
Prevenir es anticipar e innovar, por ello demanda fe en el futuro. De aquí que esta actitud planeadora denota la presencia de generaciones pro-activas, de líderes audaces y capaces del diseño de largo plazo para gestionar sociedades avanzadas como lo fuera el glorioso Tawantinsuyo.
La pérdida de liderazgo determina la defección de “lamentar por no prevenir” que, a su vez, denota generaciones retroactivas, vaciadas de su historia, viven del corto plazo, del aporte del pasado. No crean, sólo usufructúan.
El sistema socio-político del incario fue capaz de desplegar neuronas, músculos, sentimientos y mística con el fin de gestionar sabiamente un sistema original, sui-generis, que podríamos llamar solidario y cooperativo: un modelo de producción comunitario y socialmente jerarquizado. En un tal sistema, resulta fácil inferir la ausencia de intolerables “abismos sociales” y de aquella moderna “libertad para morirse de hambre”. Sistema incario que incluso en los períodos dramáticos ocasionados por trastornos naturales climáticos, garantizaba la alimentación general gracias a la red de colcas construidas estratégicamente, conteniendo reservas en alimentos y semillas hasta por más de una década. Resulta admirable su fortaleza tecnológica.
LA REPUBLICA Y LA RUPTURA DE LA CONTINUIDAD HISTORICA: Los gobernantes criollos y sus sucedáneos contemporáneos, civiles y militares, rompieron la unidad histórica para seguir un modelo dizque moderno (leáse alienado), modelo sinuoso y alarmante, llegando en varios momentos de ese curso histórico a adoptar comportamientos que rayan con la estupidez y hasta la traición. La característica fundamental del Estado republicano es su secular sujeción foránea: De la dominación inglesa pasamos a la dominación estadinense. La clase dirigente adoptó dos actitudes disímiles: sumisos “yanaconas” ante los amos extranjeros, y temibles “corregidores” frente a las mayorías nacionales. Tales comportamientos, persistentes en el tiempo, han originado una absurda “cultura de la dependencia”: Endeudarse irresponsablemente y copiar modelos de sus dominadores hasta rayar en la alienación pura y lisa. La base de esta actitud nefasta lo constituye la incapacidad manifiesta para adoptar una visión de futuro, de largo plazo, coherente y consecuente, revalorando y no despreciando las tradiciones y valores culturales de nuestro rico pasado pre-hispano.
Es hora, pues, de romper con el síndrome “Sísifo” de condenados a repetir el sufrimiento perpetuo de una “República de las frustraciones” (Roel), “Estado empírico, inauténtico, frágil, corroído” (Basadre), República que “por donde se le hunde el dedo, salta la pus” (Gonzáles Prada).
10.6.10
Amor a los chicharrones
“EL AMOR A LOS CHICHARRONES Y NO AL CHANCHO”
El país asiste al espectáculo “magistral” del viejo y nuevo juego electoral.
Cada cuatro y cinco años, los ciudadanos somos catapultados y manipulados a través de estrategias marketeras de los políticos, especialmente adinerados, que invierten para obtener grandes ganancias. “No es el amor al chancho, sino a los chicharrones”.
Esto explica el porqué en todo tiempo de “juego electoral”, no se elaboran ni menos se discuten programas y planes de mediano y largo plazo, con antelación suficiente. No se organizan foros de debate sectorial, ni regional, ni nacional. En la víspera, sólo se limitan demagógicamente a prometer la “solución” de necesidades de corto plazo, y a penas un “saludo a la bandera” de la visión de futuro. Como ya estamos noticiados, estos demagogos no cumplen ni con el 10% de lo que prometen.
Pero, ¿qué es demagogia?. Según el Diccionario, “es la degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder”. Es decir, conservar, unos, y alcanzar, otros, el estatus de la ganancia que les da el negocio de la democracia degenerada. Para tales “políticos”, el futuro del país comienza y termina con ellos.
No obstante, el “juego electoral” cual drama masoquista, despierta ilusiones de cambio en las personas: Todos fijan sus esperanzas en los caudillos que les ofrecen salvarlos de la crisis. Para los ayayeros y filisteos, hay alguna esperanza si están cerca del caudillo y participan del “aparato” político. Perciben pagos, magros o pingües, para la campaña, y si es avisado instala o promueve su imprenta, su serigrafía, etc. Ya ganó alguito, aunque su candidato no gane. Para la inmensa mayoría, luego de votar por “su” candidato (vencedor o no) la ilusión se les disipa en el primer año de gobierno. Y vuelve la frustración, el dolor, la humillación, hasta que llega de nuevo el espectáculo circense del “juego electoral” y hace su aparición la nefasta demagogia.
Es un círculo vicioso que, cual nudo corredizo, nos asfixia.
¿De qué se trata entonces?
Justamente, de anular el círculo, de desatar ese nudo corredizo para la salud del país.
El Perú es un cuerpo social que está enfermo, y cada vez más grave. Las recetas de los “médicos” que han desfilado hasta hoy son solamente paliativos, y lo que es peor, agudizan la enfermedad. Necesitamos de una real y eficaz profilaxis. Nuestra generación presente y futura lo necesita. Obremos en consecuencia: Denunciemos a los viejos y zorros “médicos” politicastros. No será fácil señalarlos y dejarlos de lado, pero hay que hacerlo: Tanto a ellos como a los nuevos debemos marcarlos, observándoles lo que hacen con sus manos y no lo que dicen con sus labios. Por ello, es menester sensibilizar las conciencias, organizarse y educarse consecuentemente.
Ha llegado la hora, pues, de que sean protagonistas del verdadero cambio, las mayorías nacionales, olvidadas y oprimidas, creyentes o no creyentes en Cristo Jesús. Aquellas que viajan en combis, hacinados en las empresas, en las ciudades y en el campo. También de los emprendedores de “a puro pulmón” asfixiados por las coimas, la Sunat y el contubernio gubernamental con los grandes capitalistas. La hora de los profesionales, intelectuales y artistas comprometidos con la causa de los pobres y del planeta Tierra.
Es la hora de los trabajadores, mujeres y hombres, adultos y jóvenes
Cada cuatro y cinco años, los ciudadanos somos catapultados y manipulados a través de estrategias marketeras de los políticos, especialmente adinerados, que invierten para obtener grandes ganancias. “No es el amor al chancho, sino a los chicharrones”.
Esto explica el porqué en todo tiempo de “juego electoral”, no se elaboran ni menos se discuten programas y planes de mediano y largo plazo, con antelación suficiente. No se organizan foros de debate sectorial, ni regional, ni nacional. En la víspera, sólo se limitan demagógicamente a prometer la “solución” de necesidades de corto plazo, y a penas un “saludo a la bandera” de la visión de futuro. Como ya estamos noticiados, estos demagogos no cumplen ni con el 10% de lo que prometen.
Pero, ¿qué es demagogia?. Según el Diccionario, “es la degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder”. Es decir, conservar, unos, y alcanzar, otros, el estatus de la ganancia que les da el negocio de la democracia degenerada. Para tales “políticos”, el futuro del país comienza y termina con ellos.
No obstante, el “juego electoral” cual drama masoquista, despierta ilusiones de cambio en las personas: Todos fijan sus esperanzas en los caudillos que les ofrecen salvarlos de la crisis. Para los ayayeros y filisteos, hay alguna esperanza si están cerca del caudillo y participan del “aparato” político. Perciben pagos, magros o pingües, para la campaña, y si es avisado instala o promueve su imprenta, su serigrafía, etc. Ya ganó alguito, aunque su candidato no gane. Para la inmensa mayoría, luego de votar por “su” candidato (vencedor o no) la ilusión se les disipa en el primer año de gobierno. Y vuelve la frustración, el dolor, la humillación, hasta que llega de nuevo el espectáculo circense del “juego electoral” y hace su aparición la nefasta demagogia.
Es un círculo vicioso que, cual nudo corredizo, nos asfixia.
¿De qué se trata entonces?
Justamente, de anular el círculo, de desatar ese nudo corredizo para la salud del país.
El Perú es un cuerpo social que está enfermo, y cada vez más grave. Las recetas de los “médicos” que han desfilado hasta hoy son solamente paliativos, y lo que es peor, agudizan la enfermedad. Necesitamos de una real y eficaz profilaxis. Nuestra generación presente y futura lo necesita. Obremos en consecuencia: Denunciemos a los viejos y zorros “médicos” politicastros. No será fácil señalarlos y dejarlos de lado, pero hay que hacerlo: Tanto a ellos como a los nuevos debemos marcarlos, observándoles lo que hacen con sus manos y no lo que dicen con sus labios. Por ello, es menester sensibilizar las conciencias, organizarse y educarse consecuentemente.
Ha llegado la hora, pues, de que sean protagonistas del verdadero cambio, las mayorías nacionales, olvidadas y oprimidas, creyentes o no creyentes en Cristo Jesús. Aquellas que viajan en combis, hacinados en las empresas, en las ciudades y en el campo. También de los emprendedores de “a puro pulmón” asfixiados por las coimas, la Sunat y el contubernio gubernamental con los grandes capitalistas. La hora de los profesionales, intelectuales y artistas comprometidos con la causa de los pobres y del planeta Tierra.
Es la hora de los trabajadores, mujeres y hombres, adultos y jóvenes
¡A ORGANIZARSE Y FORMARSE!
Lima, junio 10 de 2010
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