31.10.20


 3 DE NOVIEMBRE 2020 

ELECCIONES DECISIVAS E HISTÓRICAS EN ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA 

 

Estamos a menos de una semana de realizarse las justas electorales en el país más grande y relevante de nuestra época, EE.UU. Forjado bajo los principios del protestantismo de Gran Bretaña hace 241 años, fundamento de su crecimiento y desarrollo, ha descendido temerariamente en muchos aspectos socio-económicos, pero notoriamente en cuanto a sus valores, visión y vivencia espiritual. Sus gobernantes fueron abandonando el temor de Dios, fuente de toda sabiduría. Y siendo grandemente prosperados desconocieron a su Divino proveedor, tal como dice el proverbio 30:9 “No sea que me sacie y te niegue, y diga ¿quién es el Señor? “. El que tenga oídos para oír... 

Ahora bien, con el triunfo del republicano Trump en 2016, éste se propuso remontar la tendencia negativa, mas apenas logró paliarla. Lo importante a destacar es su inclinación a reconocer su limitada capacidad de gobernar y entonces pedir la dirección de nuestro Señor Jesucristo. No cabe duda que la presencia del vicepresidente evangélico Mike Pence ha jugado un rol importante pero limitado en el devenir gubernamental. La misma tendencia ha acontecido con otros presidentes de América, Europa y África, pero más notorio el de Malaui (Africa), primer teólogo evangélico elegido democráticamente, tal como hemos informado en Emmanuel digital. ¿Por qué no se eligió a un evangélico en EE.UU.? ¡Sólo Dios lo sabe! Recordemos que en el interior del Partido Republicano existían y existen destacados evangélicos como Mike Pence, y como el que postuló a ser candidato a la presidencia por el partido republicano en 2016, Ted Cruz; sin embargo, se impuso Trump y ganó, y ahora impuso su candidatura a la reelección. El poder desgasta. Un nuevo rostro, esta vez representante evangélico levantando más decididamente la plataforma cristiana y democrática era necesario, dada la magnitud de la contienda frente a un competidor claramente definido como abortista y defensor de la ideología de género de los LGTB, el matrimonio homosexual, la destrucción del núcleo familiar conforme Dios lo constituyó, etc. La batalla electoral ahora cuenta con un ingrediente inusitado a favor del enemigo: la posición apóstata del Papa Francisco respecto a los temas referidos. Nuestros hermanos evangélicos una vez más están puestos en la palestra de las decisiones trascendentales, pues la lucha es claramente como nos enseña el apóstol Pablo, “porque nuestra lucha no es contra carne y sangre sino contra potestades..” (Efesios 6:12) Pero una cosa si es cierta: Dios tiene el control. No son las encuestas que se prestan a manipulación y timo; ni tampoco los diagnósticos del raciocinio humano. El conoce el futuro de EE.UU. Y por tanto El tiene la última palabra. En su sabia justicia “El quita reyes y pone reyes” (Daniel 2:21) para ejecutar sus caminos de justicia, dado que Dios está juzgando a todos los pueblos y en particular ahora al pueblo estadounidense. A quien mucho se le da, mucho se le pide. El hacha ha sido puesta a la raíz. El que tenga ojos para ver.. 

Dios puede también usar en su infinita e inescrutable soberanía al enemigo para sus propósitos, así como usó a los paganos babilonios para castigar al pueblo rebelde de la casa de Judá y a los asirios para castigar a la casa de Israel, puede usar a los paganos estadounidenses como Joe Biden. No son, pues, las encuestas, ni los razonamientos humanos los que definen el resultado de las elecciones presidenciales, son los propósitos de Dios que determinan el curso de la historia de cada nación. Y aquí reside la confusión y pesimismo de aquellas iglesias evangélicas que ante su decepción por la división en el pueblo cristiano, que ellos mismos provocan, y la ausencia de una alternativa evangélica, piden votar por Biden para dizque “producir un cambio y sanar las heridas” (CONLAMIC), actuando como los mundanos que incapaces piden la intervención militar rompiendo su democracia. A nuestros verdaderos hermanos cristianos estadounidenses les toca perseverar unidos en la oración, ayuno y alabanzas para que Dios les ilumine y les dé dirección. De igual manera a nosotros cristianos del mundo nos toca acompañarlos, elevando nuestras oraciones fervientemente para que Dios tenga misericordia e ilumine al pueblo de Estados Unidos, pues somos todos miembros del cuerpo de Cristo y nada de El nos puede ser indiferente, tal como afirma el apóstol Pablo en 1Corintios 12:26: “De manera que, si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan".  

Chimbote, 29/10/2020 

Baruj atah Adonay