Esta es la interrogante existencial de cada peruano consciente, aquel que investiga, que busca respuestas y alternativas. Es una interrogante existencial como aquellas de ¿Quién soy?, ¿Para qué estoy aquí? ¿De dónde vengo y adónde voy?
Intentemos, pues, explorar la respuesta desde una perspectiva amplia, dado que esta visión nos permite no perdernos en el bosque por mirar sólo los árboles. Una perspectiva o visión global, sistémica, como enseñaba Basadre: comprender el presente en tanto “preñado” de pasado y de futuro.
Una visión de esta naturaleza nos insta a sacudirnos de terminologías rebuscadas como aquella de “Planeamiento Estratégico”. En términos castizos esto significa “Prevenir antes que Lamentar”
En verdad, como dijo el sabio Salomón: nada nuevo hay bajo el sol. Así, pues, hace dos mil años ya Jesús el Cristo nos aleccionó cómo planificar.
Y bien, se trata de verificar si en nuestra existencia como país, alguna vez se aplicó el “planeamiento estratégico”. Para ello, trataré de sintetizar lo mejor posible, el contenido de un texto mío que próximamente editaré: “APRENDER DEL PASADO”
Perú es un sistema orgánico de continuidad histórica. Sus raíces se hunden en el milenario incásico y su “punta de lanza” el Tawantinsuyo. Podemos, entonces, dividir didácticamente nuestra Historia en dos grandes etapas: 1) PRE-HISPANA y 2) POST-HISPANA
La primera es la más longeva y rica en tradiciones; la segunda, relativamente joven y tormentosa.
La post-hispana (colonial y republicana) buscó afanosamente desaparecer todo vestigio de la pre-hispana (inca y pre-inca). El colonialismo hispano lo hizo con la pólvora de arcabuces y el halo del crucifijo. Tal comportamiento irracional español se puede explicar en tanto que en su pasado fueron marcados por el dominio árabe durante ocho siglos aproximadamente. El término Hispania lo pusieron precisamente los árabes y significa “lugar de conejos”.
Mientras que el republicanismo criollo y alienado lo hizo con las armas de la modernidad: Racismo, condenación de etnias y lenguas nativas…. SIN, CIA, etc.
Mientras que el republicanismo criollo y alienado lo hizo con las armas de la modernidad: Racismo, condenación de etnias y lenguas nativas…. SIN, CIA, etc.
EL INCARIO: NUESTRA CULTURA FUENTE.- Los incas, en menos de un siglo, organizaron y gestionaron la civilización Tawantinsuyana que fuera trunca y anulada su perspectiva, su visión. Los gobernantes incásicos concebían el universo como un todo orgánico, como un sistema vivo que tenía un principio y un final, por lo tanto necesitado de cuidado y respeto. Esta sapiencia asimilaba de forma creativa todas las experiencias y conocimientos de las civilizaciones precedentes como las que van de Chavín a Chimú….; siendo la primera la más longeva y el primer Estado en Sudamérica. Chavín de Huantar tuvo una existencia de diez siglos (1500-500 AC) y su florecimiento fue comparable al logrado por el Estado egipcio en el viejo mundo. El saber, más que la fuerza, impuso su impronta en el incario.
LA GESTION GUBERNAMENTAL INCA: Lo podemos sintetizar en una frase: “Prevenir antes que Lamentar”. Congruentes con su concepción, los gobernantes incásicos desplegaron una praxis planificadora y administrativa inherentes a la regulación y gobierno social de su imperio. Mas aquellas herramientas de gestión nunca fueron aplicadas de forma lineal y secante, sino flexible y abierta al cambio. Las autoridades incásicas, por tanto, nunca desecharon el planeamiento como sí lo hacen los contemporáneos mediante un mal llamado “pragmatismo”, cuyos efectos están preñados de frustraciones, corruptelas…, es decir “lamentar por no prevenir”.
Prevenir es anticipar e innovar, por ello demanda fe en el futuro. De aquí que esta actitud planeadora denota la presencia de generaciones pro-activas, de líderes audaces y capaces del diseño de largo plazo para gestionar sociedades avanzadas como lo fuera el glorioso Tawantinsuyo.
La pérdida de liderazgo determina la defección de “lamentar por no prevenir” que, a su vez, denota generaciones retroactivas, vaciadas de su historia, viven del corto plazo, del aporte del pasado. No crean, sólo usufructúan.
El sistema socio-político del incario fue capaz de desplegar neuronas, músculos, sentimientos y mística con el fin de gestionar sabiamente un sistema original, sui-generis, que podríamos llamar solidario y cooperativo: un modelo de producción comunitario y socialmente jerarquizado. En un tal sistema, resulta fácil inferir la ausencia de intolerables “abismos sociales” y de aquella moderna “libertad para morirse de hambre”. Sistema incario que incluso en los períodos dramáticos ocasionados por trastornos naturales climáticos, garantizaba la alimentación general gracias a la red de colcas construidas estratégicamente, conteniendo reservas en alimentos y semillas hasta por más de una década. Resulta admirable su fortaleza tecnológica.
Prevenir es anticipar e innovar, por ello demanda fe en el futuro. De aquí que esta actitud planeadora denota la presencia de generaciones pro-activas, de líderes audaces y capaces del diseño de largo plazo para gestionar sociedades avanzadas como lo fuera el glorioso Tawantinsuyo.
La pérdida de liderazgo determina la defección de “lamentar por no prevenir” que, a su vez, denota generaciones retroactivas, vaciadas de su historia, viven del corto plazo, del aporte del pasado. No crean, sólo usufructúan.
El sistema socio-político del incario fue capaz de desplegar neuronas, músculos, sentimientos y mística con el fin de gestionar sabiamente un sistema original, sui-generis, que podríamos llamar solidario y cooperativo: un modelo de producción comunitario y socialmente jerarquizado. En un tal sistema, resulta fácil inferir la ausencia de intolerables “abismos sociales” y de aquella moderna “libertad para morirse de hambre”. Sistema incario que incluso en los períodos dramáticos ocasionados por trastornos naturales climáticos, garantizaba la alimentación general gracias a la red de colcas construidas estratégicamente, conteniendo reservas en alimentos y semillas hasta por más de una década. Resulta admirable su fortaleza tecnológica.
LA REPUBLICA Y LA RUPTURA DE LA CONTINUIDAD HISTORICA: Los gobernantes criollos y sus sucedáneos contemporáneos, civiles y militares, rompieron la unidad histórica para seguir un modelo dizque moderno (leáse alienado), modelo sinuoso y alarmante, llegando en varios momentos de ese curso histórico a adoptar comportamientos que rayan con la estupidez y hasta la traición. La característica fundamental del Estado republicano es su secular sujeción foránea: De la dominación inglesa pasamos a la dominación estadinense. La clase dirigente adoptó dos actitudes disímiles: sumisos “yanaconas” ante los amos extranjeros, y temibles “corregidores” frente a las mayorías nacionales. Tales comportamientos, persistentes en el tiempo, han originado una absurda “cultura de la dependencia”: Endeudarse irresponsablemente y copiar modelos de sus dominadores hasta rayar en la alienación pura y lisa. La base de esta actitud nefasta lo constituye la incapacidad manifiesta para adoptar una visión de futuro, de largo plazo, coherente y consecuente, revalorando y no despreciando las tradiciones y valores culturales de nuestro rico pasado pre-hispano.
Es hora, pues, de romper con el síndrome “Sísifo” de condenados a repetir el sufrimiento perpetuo de una “República de las frustraciones” (Roel), “Estado empírico, inauténtico, frágil, corroído” (Basadre), República que “por donde se le hunde el dedo, salta la pus” (Gonzáles Prada).